domingo, 6 de noviembre de 2016
miércoles, 6 de abril de 2016
Nadología (La comprensión siempre busca evitar a la experiencia)
Érase una vez un joven profesor que se encontraba haciendo un viaje. Era un hombre muy culto y con varias carreras universitarias.
Entre la tripulación del barco en el que viajaba, trabajaba un viejo marinero analfabeto. Todas las noches el viejo marinero se acercaba al camarote del profesor para escucharlo disertar sobre muchos temas diferentes. El viejo marino estaba realmente impresionado con los vastos conocimientos de este joven tan culto
Una noche, cuando el marinero iba a abandonar el camarote después de horas de conversación el profesor le preguntó, “Dígame señor, ¿Ha estudiado usted geología?"
“¿Qué es eso profesor?”
“La ciencia de la tierra.”
“No señor, yo nunca he estudiado, no he ido a la escuela, nunca he estudiado nada.”
El profesor le respondió: “¡Pero hombre de Dios, ha desperdiciado usted la cuarta parte de su vida!”
El viejo marino se fue pensando compungido:“ Si una persona tan estudiada dice eso, debe de ser cierto, en verdad he desperdiciado un cuarto de mi vida.”
A la noche siguiente cuando el marinero estaba a punto de dejar el camarote, el profesor le preguntó: “Dígame marinero ¿Usted ha estudiado oceanografía?”
"¿Qué es eso profesor?”
“La ciencia del océano”
"No, profesor, Yo no he estudiado nada, jamás pisé la escuela."
"Anciano, perdone que le diga que ha desperdiciado la mitad de su vida."
Todavía más compungido el anciano marinero se retiró pensando, “Si una persona tan estudiada dice eso, debe de ser cierto, en verdad he desperdiciado la mitad de mi vida.”
A la noche siguiente el profesor preguntó de nuevo al marinero: "Anciano, ¿Has estudiado meteorología?”
"¿Que es eso? Jamás he oído hablar sobre eso."
"¿Como? Es la ciencia del viento, la lluvia y el clima."
"No profesor. Como le dije antes yo nunca he ido a la escuela y nunca he estudiado nada.”
"¿Usted no ha estudiado la ciencia de la tierra en la que vive, ni la ciencia del mar en el que se gana la vida, ni la ciencia del clima que es algo con lo que se encuentra día a día? Señor, usted ha desperdiciado tres cuartos de su vida!"
Con mucha tristeza y sintiéndose muy desgraciado el marinero se retiro pensando, “Si el profesor que es una persona tan estudiada dice eso, debe de ser cierto, en verdad he desperdiciado tres cuartos de mi vida.”
Al día siguiente el marinero entró apresurado al camarote del profesor y le preguntó agitado: “¿Señor profesor, usted ha estudiado nadología?”
"¿Nadología? ¿Que quieres decir?"
"¿Sabe usted nadar profesor?"
"No, no se nadar."
"¡Señor profesor, ha desperdiciado toda su vida! El barco ha chocado contra una roca y se está hundiendo, no hay botes salvavidas. Los que sepan nadar pueden alcanzar la orilla, pero los que no sepan nadar se ahogarán. Lo siento mucho profesor, con toda seguridad usted ha perdido toda su vida."
Podemos estudiar todas las "logías" del mundo pero si no aprendemos "nadología", todos nuestros estudios serán inservibles. Podemos leer y escribir libros sobre "nadología" y podemos discutir sus aspectos teóricos más sutiles, pero ¿De qué nos servirá si rehusamos meternos en el agua? Hay que zambullirse y aprender a nadar.
Cuento extraído de La Vipassana. El Arte de la Meditación (William Hart, EDAF,2011)
Moraleja: LA COMPRENSIÓN SIEMPRE BUSCA EVITAR A LA EXPERIENCIA
Entre la tripulación del barco en el que viajaba, trabajaba un viejo marinero analfabeto. Todas las noches el viejo marinero se acercaba al camarote del profesor para escucharlo disertar sobre muchos temas diferentes. El viejo marino estaba realmente impresionado con los vastos conocimientos de este joven tan culto
Una noche, cuando el marinero iba a abandonar el camarote después de horas de conversación el profesor le preguntó, “Dígame señor, ¿Ha estudiado usted geología?"
“¿Qué es eso profesor?”
“La ciencia de la tierra.”
“No señor, yo nunca he estudiado, no he ido a la escuela, nunca he estudiado nada.”
El profesor le respondió: “¡Pero hombre de Dios, ha desperdiciado usted la cuarta parte de su vida!”
El viejo marino se fue pensando compungido:“ Si una persona tan estudiada dice eso, debe de ser cierto, en verdad he desperdiciado un cuarto de mi vida.”
A la noche siguiente cuando el marinero estaba a punto de dejar el camarote, el profesor le preguntó: “Dígame marinero ¿Usted ha estudiado oceanografía?”
"¿Qué es eso profesor?”
“La ciencia del océano”
"No, profesor, Yo no he estudiado nada, jamás pisé la escuela."
"Anciano, perdone que le diga que ha desperdiciado la mitad de su vida."
Todavía más compungido el anciano marinero se retiró pensando, “Si una persona tan estudiada dice eso, debe de ser cierto, en verdad he desperdiciado la mitad de mi vida.”
A la noche siguiente el profesor preguntó de nuevo al marinero: "Anciano, ¿Has estudiado meteorología?”
"¿Que es eso? Jamás he oído hablar sobre eso."
"¿Como? Es la ciencia del viento, la lluvia y el clima."
"No profesor. Como le dije antes yo nunca he ido a la escuela y nunca he estudiado nada.”
"¿Usted no ha estudiado la ciencia de la tierra en la que vive, ni la ciencia del mar en el que se gana la vida, ni la ciencia del clima que es algo con lo que se encuentra día a día? Señor, usted ha desperdiciado tres cuartos de su vida!"
Con mucha tristeza y sintiéndose muy desgraciado el marinero se retiro pensando, “Si el profesor que es una persona tan estudiada dice eso, debe de ser cierto, en verdad he desperdiciado tres cuartos de mi vida.”
Al día siguiente el marinero entró apresurado al camarote del profesor y le preguntó agitado: “¿Señor profesor, usted ha estudiado nadología?”
"¿Nadología? ¿Que quieres decir?"
"¿Sabe usted nadar profesor?"
"No, no se nadar."
"¡Señor profesor, ha desperdiciado toda su vida! El barco ha chocado contra una roca y se está hundiendo, no hay botes salvavidas. Los que sepan nadar pueden alcanzar la orilla, pero los que no sepan nadar se ahogarán. Lo siento mucho profesor, con toda seguridad usted ha perdido toda su vida."
Podemos estudiar todas las "logías" del mundo pero si no aprendemos "nadología", todos nuestros estudios serán inservibles. Podemos leer y escribir libros sobre "nadología" y podemos discutir sus aspectos teóricos más sutiles, pero ¿De qué nos servirá si rehusamos meternos en el agua? Hay que zambullirse y aprender a nadar.
Cuento extraído de La Vipassana. El Arte de la Meditación (William Hart, EDAF,2011)
Moraleja: LA COMPRENSIÓN SIEMPRE BUSCA EVITAR A LA EXPERIENCIA
lunes, 11 de enero de 2016
Saludando al nuevo año
Un nuevo año comienza, nuevos propósitos de cambios personales, buenas intenciones ¿Es todo esto real o solo forma parte de una tradición, de una costumbre que se nos ha conformado desde pequeños y de la que de alguna manera no podemos escapar y así nos deja conformes para acometer con ilusión un nuevo periodo? Los buenos comienzos siempre se cogen con ganas, pero debemos ser conscientes de que de verdad esos comienzos sean los de algo verdaderamente nuevo y supongan un verdadero cambio en nosotros. Para que algo realmente nuevo se cree, debe ocurrir en uno mismo una verdadera transformación. De lo contrario estamos alimentando la estrategia de pretender que algo cambie para que no cambie nada, porque las artimañas del ego son infinitas. No hay cambio sin transformación interior.
¿Que sentido tiene comenzar el año haciendo deporte, dejando de fumar, iniciando esa actividad que tantas ganas teníamos de hacer si antes de que llegue el final del mes de Enero ya hemos claudicado en su realización? Si, las intenciones son buenas, pero con eso no basta. Cuando de uno se trata, todo tiene que partir de uno, quiero decir que si las intenciones no parten de un trabajo de interiorización intima, es difícil que cualquier propósito cuaje, porque estará basado en la ilusión, no en la convicción de que queremos cambiar de verdad.
En Biopsicointegración te proponemos que partas de pequeños momentos de silencio contigo mismo. Para ello la meditación es casi prescriptiva, pero aquí nos encontramos con el primer escollo: meditar a diario requiere una disciplina y nos podemos encontrar con el mismo problema que queremos evitar. Para ello te propongo iniciar una practica "light" de cinco minutos de silencio, sentado, atento a la respiración, solo cinco minutos. A los tres o cuatro días de haber conseguido una sentada diaria de cinco minutos en silencio y solo si nos sentimos capaces de hacerlo, ampliaremos a diez minutos. Es mucho más importante la constancia diaria que el tiempo que permanezcamos sentados. Una vez que has conseguido una regularidad, este logro ya te va a servir de acicate para tareas más ambiciosas. No menosprecies estar sentado en silencio un rato cada día. Tu ego es lo primero que va a hacer, quitarle importancia: esto es una tontería, no tengo tiempo, con esto no consigo nada, me aburro, voy a ver la tele, tengo trabajo...cualquier excusa es buena para dejarlo. Es normal ya que el ego siente intranqulidad cuando prevee que lo vas a ignorar, pero hazle saber que de momento solo son unos minutos, que así el descansa. Es una artimaña, pero úsala al principio para adquirir el hábito, ya habrá tiempo de que el testigo (tu esencia) sea reconocido.
Continuará en una próxima entrada.....
¿Que sentido tiene comenzar el año haciendo deporte, dejando de fumar, iniciando esa actividad que tantas ganas teníamos de hacer si antes de que llegue el final del mes de Enero ya hemos claudicado en su realización? Si, las intenciones son buenas, pero con eso no basta. Cuando de uno se trata, todo tiene que partir de uno, quiero decir que si las intenciones no parten de un trabajo de interiorización intima, es difícil que cualquier propósito cuaje, porque estará basado en la ilusión, no en la convicción de que queremos cambiar de verdad.
En Biopsicointegración te proponemos que partas de pequeños momentos de silencio contigo mismo. Para ello la meditación es casi prescriptiva, pero aquí nos encontramos con el primer escollo: meditar a diario requiere una disciplina y nos podemos encontrar con el mismo problema que queremos evitar. Para ello te propongo iniciar una practica "light" de cinco minutos de silencio, sentado, atento a la respiración, solo cinco minutos. A los tres o cuatro días de haber conseguido una sentada diaria de cinco minutos en silencio y solo si nos sentimos capaces de hacerlo, ampliaremos a diez minutos. Es mucho más importante la constancia diaria que el tiempo que permanezcamos sentados. Una vez que has conseguido una regularidad, este logro ya te va a servir de acicate para tareas más ambiciosas. No menosprecies estar sentado en silencio un rato cada día. Tu ego es lo primero que va a hacer, quitarle importancia: esto es una tontería, no tengo tiempo, con esto no consigo nada, me aburro, voy a ver la tele, tengo trabajo...cualquier excusa es buena para dejarlo. Es normal ya que el ego siente intranqulidad cuando prevee que lo vas a ignorar, pero hazle saber que de momento solo son unos minutos, que así el descansa. Es una artimaña, pero úsala al principio para adquirir el hábito, ya habrá tiempo de que el testigo (tu esencia) sea reconocido.
Continuará en una próxima entrada.....
lunes, 16 de noviembre de 2015
Más sobre BIOPSICOINTEGRACIÓN : Un paso más allá en el mundo de las terapias
Hoy
en día coexisten una gran variedad de técnicas dentro de las terapias
alternativas. Reiki, biomagnetismo, acupuntura, EFT-tapping, biodescodificación,
arteterapia, flores de Bach y así podríamos seguir enumerando una gran lista de
herramientas a disposición de todo aquel interesado en el universo de las
terapias.
Entre
los que ejercen el oficio de terapeuta podemos distinguir dos grandes grupos:
por un lado aquellos que se han especializado y abordan el problema del cliente
centrados en su particular modo de trabajar, ceñidos prácticamente al campo de
su especialización y por otra parte aquellos que han ido seleccionando y
sumando herramientas a lo largo de su formación y de su ejercicio profesional.
Quizás este grupo sea cada vez más numeroso y es lógico dado que el enfoque, llamémosle
"alternativo" presupone en la gran
mayoría de ocasiones un abordaje holístico que no se limita a la visión cartesiana
del ser humano sino que lo considera un ente total formado por cuerpo, mente y
espíritu.
La Biopsicointegración da un paso más allá
dentro de este último grupo, pero ¿Con qué propósito? No se trata de coleccionar
técnicas terapéuticas porque sí. El fin último del terapeuta es que el cliente
que ha entrado en su consultorio con un problema salga de él aliviado y a ser
posible no necesite varias docenas de sesiones para restablecer su equilibrio.
Para ello el especialista en Biopsicointegración aborda la problemática de la persona afectada
como una expresión de su vida en el momento justo de la consulta, es decir,
entiende que el cliente como ser completo está expresando una necesidad no
cubierta, la mayoría de las veces por una inhibición de acción, o dicho de otro
modo: un bloqueo a cualquier nivel que se extiende a los demás estratos de la
persona.
¿Cómo
solucionar un problema físico sin tener en cuenta los aspectos emocionales,
relacionales y espirituales de la persona? ¿Cómo arreglar desequilibrios
psíquicos sin contemplar un cuerpo que los contiene? Hay disciplinas que así lo
hacen y con resultados positivos a corto/medio plazo, lo que hace que el
afectado se olvide de ese molesto síntoma que una vez tuvo y siga haciendo la
misma vida que antes de que surgiera su problema. No estamos descubriendo nada
si decimos que esta solución es temporal y tiene fecha de caducidad porque se
ha centrado en suprimir un síntoma sin buscar su causa.
En Biopsicointegración adoptamos una
visión integral en la que contemplamos al ser humano como ente individual con
unas vivencias subjetivas y objetivas pero sin perder de vista su situación con respecto al resto del mundo y con sus relaciones más cercanas (pareja,
hijos, amigos,compañeros de trabajo, de estudios, clientes,etc…). Esto hace que la perspectiva sea lo
suficientemente amplia para conocer a la persona como ser independiente sin
olvidarnos de su entorno, lo que nos facilita algo tan importante en la
relación con el cliente como es la empatía. Somos seres sociales y existe una
interdependencia del individuo con lo que le rodea. Es de resaltar aquí la
importancia que le damos al enfoque sistémico familiar y laboral (la
pertenencia a la familia supone la matriz de la identidad individual). Este
hecho se materializa en las sesiones individuales de constelaciones familiares
que se llevan a cabo en los acompañamientos.
Si seguimos un cronología
secuencial en cuanto al proceso de atención al cliente y dando por supuesto que
este ya nos llega con un diagnóstico aproximado (esto no ocurre en la totalidad
de las consultas, pero si en un alto porcentaje de ellas), en Biopsicointegración consideramos que la
génesis de la alteración está en un impacto biológico que produce una reacción
simultánea en los tres niveles psique-cerebro-órgano. Cada tipo de conflicto
enciende un relé en el cerebro y según la localización espacial de este
repercutirá en un órgano u otro. El órgano impactado reaccionará en ese momento
optimizando su función para contener la situación de peligro que esté
experimentando el individuo. Es muy importante tener en cuenta aquí que en el
ser humano el choque biológico va a desencadenar una emoción, por lo que en el
mejor de los casos nuestro trabajo va a consistir en hacer que la persona encuentre
la primera emoción análoga a la causada por el conflicto actual. Este hallazgo
es de suma importancia ya que fue esta
emoción primigenia la que condicionó una posterior inhibición de acción ante
una circunstancia parecida y su correspondiente choque biológico. Lo que hoy
día se puede considerar (erróneamente) un fracaso fisiológico, fue y sigue
siendo la manera que tiene la naturaleza de salvarnos de un peligro.
Otros casos que se nos
presentan pueden ser tratados de otra forma. Por lo ya expuesto, en nuestra
línea de trabajo hacemos un abordaje múltiple, que abarca el cuerpo (incluyendo
órganos y cerebro), la mente (psique) y además el espíritu y la sombra. Quizás
de entre todos estos aspectos sea la sombra la que más atención merece en
nuestros acompañamientos porque es ahí donde el cliente debe centrar más su
mirada, siendo el trabajo del espíritu una labor personal en la que nosotros
podemos establecer ciertas recomendaciones e incluso proporcionar tareas y
lecturas enfocadas al crecimiento espiritual. Consideramos que al potenciar el
progreso espiritual sin haber hecho un arduo trabajo con la sombra corremos el
peligro de usar esta “espiritualidad” como una vía de escape para huir de la
realidad y evitar aspectos dolorosos que necesitan ser confrontados para
restablecer el equilibrio psíquico.
Entendemos por sombra, a la
manera de C.G. Jung, aquellos aspectos ocultos o inconscientes de uno mismo,
positivos o negativos, que el ego no ha reconocido o ha reprimido. El negar la existencia de este material no lo
elimina, porque en ese caso aparecerá en forma de miedos, ansiedades y neurosis.
Es sacándolo a la luz y reapropiándonos de él como conseguiremos combatir esa
sintomatología. Además enfrentarse a la sombra
no comprende solo trabajar con aspectos negativos que teníamos ocultos,
sino que también nos hace descubrir nuevas potencialidades y posibilidades que
no sabíamos que estaban ahí. Sea como sea, cualquier avance en cualquiera de
los demás aspectos de la persona se verá saboteado si ese avance no se realiza
también con la sombra.
En Biopsicointegración utilizamos diversas herramientas
psicoterapéuticas para que estos contenidos afloren a la conciencia del cliente
y los pueda integrar como una parte valiosa de su ser. Utilizamos desde
técnicas gestálticas hasta respiración consciente (Rebirthing). Cuando el cliente reconoce y aprende a vivir su sombra
se vuelve más natural, humano y accesible, más sociable, se integra en su grupo
con más facilidad y termina aceptando y valorando sus propios errores.
Con respecto al abordaje
concreto que realizamos en patologías y desequilibrios psíquicos y físicos y al
considerar de suma importancia el trasfondo emocional que activa e impregna
cualquiera de estas alteraciones, en Biopsicointegración
nos acercamos a lo que Jung llamó Imaginación
Activa y Joaquin Grau desarrolló como Anatheóresis,
aunque siguiendo la línea de trabajo diseñada por el Dr. Moya en su Medicina de la Persona. Esta práctica
consiste en llevar al cliente a un estado de relajación en el que este no
pierde nunca la conciencia pero puede vivenciar experiencias pasadas y llegar a
una comprensión profunda de los hechos concretos que le han enfermado. Así
dicho parece fácil, pero llegados a este punto de inflexión será el cliente el
que decidirá si llevar a cabo los cambios pertinentes para que ocurra una
transformación en su vida.
El enfoque integral que
compartimos en Biopsicointegración
no se limita al campo terapéutico únicamente, sino que a modo preventivo busca
mantener el equilibrio psico-físico y para ello propone prácticas en las que
entran en juego todos los aspectos vitales del ser humano, es decir, el cuerpo,
la mente, el espíritu y la sombra. Para el cuerpo cualquier actividad que se
practique regularmente es adecuada (asumiendo que se practique con las
precauciones físicas pertinentes y con deportividad) : correr, bailar, montar
en bici, nadar, yoga, aerobic…El trabajo con la mente es muy importante y a
veces es olvidado ya que en los últimos tiempos se le ha dado mucha importancia
al cuerpo (es el centro de la sociedad actual) y a “sentirse desde el corazón”,
olvidando que es la mente el nexo de unión entre el cuerpo y el espíritu. La
mente es la primera expresión del espíritu, ancla el espíritu al cuerpo y lo
arraiga, a la vez que eleva el cuerpo hacia el espíritu, nos proporciona un
marco de referencia sin el cual no se podrían sostener las experiencias
espirituales. Para la mente es aconsejable leer, estudiar, aprender algo que no
tenga que ver con nuestro trabajo, los juegos tipo mental training, etc.
La meditación, ya sea Zen,
Vipassana o cualquier otra, es quizás la práctica espiritual más accesible
para cualquier persona, siempre y cuando esa práctica sea realizada
adecuadamente. Hoy día hay infinidad de libros, videos y mucha información en
Internet, pero es más que aconsejable aprender y mantener contacto con un
verdadero maestro porque es muy fácil entretenerse o atascarse en estados
fenómenológicos pasajeros. La práctica regular facilita una realización, un
darse cuenta que va aligerar la vida y va a resintonizar con uno mismo, con
todos y con todo.
En cuanto al trabajo con
la sombra hay muchas formas de psicoterapias efectivas que van desde la terapia
Gestalt al Psicoanálisis y el análisis transaccional y muchas más.
Como resumen final de
esta breve exposición sobre esta nueva línea de trabajo podemos considerar a la
Biopsicointegración como una praxis
que considera al ser humano como una totalidad física, mental y espiritual,
comprendiendo que sus síntomas son expresión de un conflicto vital que afecta a
su totalidad. La práctica terapéutica consiste en indagar en la biografía
oculta de la persona para traer a la luz de la conciencia aquellos mecanismos y
emociones que han propiciado el desequilibrio actual, a la vez que hace un
abordaje multinivel de todos los aspectos que conforman al sujeto para que así
este encuentre el equilibrio que le proporcionará y mantendrá en una vida
plena. Una prioridad, que no una condición, en Biopsicointegración es la de resolver la problemática del cliente
en un numero reducido de sesiones. Existen motivos de sobra para considerar las
limitaciones de tiempo y de otra índole que puedan tener las personas, sin
mencionar, por obvio, la urgencia que tienen en resolver sus dolencias. La
mayor aportación de una conciencia cuántica a la sanación es la de que los
caminos de ida y vuelta se han vuelto cortos y rápidos una vez se da con ellos,
el trabajo es ayudar a dar ese “pequeño viraje” en la conciencia dual para
cambiar la perspectiva y como consecuencia de ello, llegar al paradigma
cuántico. Nada nuevo si tenemos en cuenta que estos “descubrimientos” son
conocidos por las filosofías orientales desde hace miles de años.
Cada
pensamiento, cada acto, cada movimiento que hemos realizado a lo largo de
nuestra vida ha sido el que nos ha traído al estado y a la situación en la que
nos encontramos hoy, justamente ahora, y han sido perfectos para llegar al
lugar en el que estamos, eso ya merece toda nuestra atención y gratitud. A
partir de esta toma de conciencia podemos hacer balance de nuestra vida y
darnos cuenta de que si algo no marcha bien en nosotros es simplemente una
valoración subjetiva, porque sea cual sea el estado en el que nos encontremos,
es justo el estado que nos ha llevado a vivir lo que estamos viviendo en este
momento y es el mejor de todos. Si no nos agrada y queremos que cambie, entonces
tendremos que cambiar nosotros. No hay terapia efectiva sin cambio interno y no
hay cambio interno sin conciencia. Es esta toma de conciencia la piedra angular
de nuestra práctica.
viernes, 11 de septiembre de 2015
BIOPSICOINTEGRACIÓN
A grandes rasgos BIOPSICOINTEGRACIÓN significa poner en coherencia
el corazón, la mente y el cuerpo, el sentir, el pensar y el actuar. Es la falta
de esa coherencia lo que se manifiesta como desarreglo, como enfermedad o
hablando con propiedad, como un aviso de nuestro organismo que nos está
indicando que algo no marcha bien en nosotros . Puede ser que hayamos perdido
de vista nuestro proyecto de vida, aquel que surgía de nosotros cuando
empezábamos a ser adolescentes y nos queríamos comer el mundo y nuestro fin era
ni más ni menos que ser felices. Pero confundimos el ser con el tener y nuestro
rumbo cambió hasta que un síntoma nos frenó en nuestro camino hacia ninguna
parte para ofrecernos la oportunidad de otear el horizonte y corregir la
marcha. A muchos ya se les olvidó su rumbo original, o lo descartaron por
imposible, o se cargaron con tanto equipaje que les resulta muy difícil seguir
caminando. Y hay que hacer un alto en el camino para analizar lo que ocurre:
sentido equivocado, demasiado peso, o quizás hay que hacer memoria y recordar
cual era originariamente nuestra meta. Entonces tomamos conciencia y actuamos
en función del resultado de nuestras reflexiones. Y lo primero que hacemos es
bendecir nuestra fiebre, nuestro dolor, nuestro síntoma, porque gracias a ellos
podemos redirigir nuestra vida y ponernos en armonía. Cuando esto ocurre,
cuando expresamos nuestras emociones y le cedemos la palabra a nuestro corazón
y lo escuchamos y lo seguimos, entonces notamos que la vida vuelve a fluir con
comodidad y sin esfuerzo, nos percatamos de que irónicamente aquello que
queríamos conseguir cuando niños era mucho más simple de lo que nos hicieron
creer y aunque fuimos tan ingenuos de caer en la trampa que nos tendieron,
hemos sido capaces de salir de ella.
*En el menú puedes pinchar en la pestaña BIOPSICOINTEGRACIÓN para conocer más detalles sobre esta práctica y sus beneficios.
*En el menú puedes pinchar en la pestaña BIOPSICOINTEGRACIÓN para conocer más detalles sobre esta práctica y sus beneficios.
Cuerpo - Mente - Espiritu
Estos tres elementos han sido objetos de estudio por separado en distintas disciplinas (Medicina, Psicología, Filosofía...) y la relación entre ellos ha sido y es objeto de polémicas que surgen desde diferentes perspectivas.
Desde éstas líneas mi intención es dar fe de esa conexión existente para mi e inexistente para muchos aunque cada vez más demostrada y demostrable.
La importancia que tienen los pensamientos sobre nuestro estado de ánimo y sobre nuestro equilibrio de vida ya casi no lo cuestiona nadie. No quiero arrimarme al carro “new age” de aquellos que pregonan que todo irá perfecto para ti si desde que te levantas por la mañana comienzas a recitar pensamientos positivos y todos tus problemas desaparecerán, y aunque pueden ayudarte, ojalá fuera así de simple. Pero si sé por experiencia (en realidad es la experiencia bien gestionada la que posibilita avanzar en conocimientos y sabiduría) que mediante el estar alerta para ser consciente y sobre todo, el hacerte consciente de tu propia sombra, es posible tener una vida más equilibrada y sana a todos los niveles. Esto implica mantener una coherencia entre lo que se siente, se piensa y se hace. Cuando estos tres elementos coinciden es cuando podemos sentirnos sanos, plenos, libres y empoderados como seres divinos que en realidad somos. Esta coherencia abre las puertas a un Universo hasta ahora desconocido y entonces ya no hablamos de la triada cuerpo-mente–espíritu, sino de Ser, sin más, porque esas escisiones son creadas por el hombre para etiquetar algo que no admite etiquetas ni definiciones ni nombres pero que nos son necesarias para entendernos entre nosotros y para nosotros entendernos.
martes, 18 de agosto de 2015
Rebirthing
Entre las muchas técnicas
sanadoras que existen, el Rebirthing
(renacimiento) es quizás una de las más fáciles, rápidas y saludables que se
pueden encontrar, así lo corrobora mi experiencia personal y sinceramente debo
decir que no soy objetivo, ya que para mi hubo un antes y un después tras haber
experimentado con esta técnica.
El Rebirthing es un proceso de transformación personal que nos puede
beneficiar en nuestra vida a cualquier nivel, físico, mental, emocional y
espiritual.
Esta
herramienta se basa en una técnica respiratoria inspirada en antiguos métodos
yóguicos practicados hace más de 3.000
años ; recuperada para Occidente en los años 60 por Leonard Orr al que se le
considera el padre del Rebirthing desde
su establecimiento oficial en 1974 como una ciencia intuitiva que puede ser
practicada por todo aquel que busque sanación y crecimiento espiritual.
Básicamente
consiste en una respiración circular y consciente, la práctica es simple y los
resultados pueden ser muy beneficiosos. Respirar es la primera función que
realizamos al nacer, además de ser la más importante -y si sabemos hacerlo
bien- podemos recuperar mucha información relegada al olvido o al
subconsciente.
Al
respirar captamos oxigeno y energía (prana). Mediante el oxigeno alimentamos
todas y cada una de nuestras células en la inspiración y soltamos durante la
expiración los deshechos (mediante esta función se excretan el 70% de las
toxinas del cuerpo, el otro 30% se
excreta por el sudor, la orina y las heces). Desde otro nivel, con la
respiración nos abastecemos de lo que se conoce en India como prana o en China
como chi , la energía vital que mantiene el cuerpo con vida y saludable.
A
través de la respiración hacemos que fluya por nuestro cuerpo tanto el oxigeno
como la energía vital de manera que poco a poco nos vamos recargando de vida a
la vez que soltando lo que ya no necesitamos.
Al
inhalar conectamos con cualidades vitales como son estados potenciales de
salud, lo inmaterial, la belleza, la abundancia, y al exhalar podemos soltar lo
ya pasado, lo negativo, la enfermedad, el dolor o la escasez. La conexión con la energía vital que nos
facilita la respiración en un entorno seguro nos puede llevar a una profunda
experiencia de unión con el Universo o el Todo.
Respiración
circular y consciente
En Rebirthing
manejamos dos funciones automáticas en el ser humano que no obstante
podemos controlar voluntariamente: la respiración y el pensamiento.
Cuando ponemos la atención
en la respiración podemos tomar conciencia de bloqueos emocionales, mentales y
físicos. Estos bloqueos suelen estar relacionados con lo que en Rebirthing se llama “los diez traumas o
inhibidores de la felicidad humanos” que son : el trauma de nacimiento, la
mentira personal, el síndrome de
desaprobación parental, el trauma de la escuela, el trauma de la religión, el
impulso inconsciente de morir, el karma de vidas pasadas, la represión de lo
femenino y el síndrome del salvador del mundo (esto merece un abordaje especial
que haré en otro momento). Estos traumas se van creando desde el momento de
nuestra concepción hasta los siete o diez años de nuestra infancia y nos
condicionan para el resto de nuestra vida si no estamos alerta y tomamos
conciencia de su existencia para así poderlos integrar y disolver. Se
manifiestan en creencias limitantes y no reales que nos hacen llevar una vida
de miedo y escasez.
Sesiones
Las
sesiones de Rebirthing se pueden
realizar en seco, en agua o en fuego (junto a una gran fogata). Para comenzar
es recomendable hacerlas en seco, tumbado en una colchoneta a ser posible. La
duración de la sesión es de 2 a 3 horas, durando un ciclo de respiración de 60
a 90 minutos y el resto del tiempo se dedica a la preparación al principio y a
integrar lo aflorado, recomendar lecturas y ejercicios, al final de la sesión .
El Rebirthing en agua se realiza en una
bañera con un tubo de snorkel y puede
ser en agua caliente (emulando el vientre materno) o en agua fría (las
diferentes temperaturas potencian y confieren matices distintos a la sesión, al
igual que el uso del fuego).
En
una sesión normal en seco se conecta la inhalación con la exhalación sin pausas
entre ambas. La inhalación es activa y energética y la exhalación es pasiva y
relajada, dejando que los pulmones se desinflen, sin pausa alguna se da
comienzo a la siguiente inhalación. Normalmente se inhala y exhala por la
nariz, hacerlo por la boca es a veces recomendable para deshacer patrones de
ira y enfado.
Para iniciarse en la práctica de Rebirthing es aconsejable realizar un
ciclo de 10 sesiones con un renacedor profesional, para más adelante, si se
desea, realizar otro ciclo equivalente con un renacedor de sexo opuesto, de
manera que así se posibilita la activación de conflictos que el renaciente
tiene con figuras de uno u otro sexo.
Beneficios del Rebirthing
Entre los muchos
beneficios que nos puede proporcionar el Rebirthing
están:
la claridad mental, la eliminación
de patrones negativos limitantes, adquirir una gran paz interior, mejora en las
relaciones, mejor manejo de los desafíos
de la vida profesional y personal, mejora la salud y el estado de ánimo.
Mediante el Rebirthing podemos liberar conflictos,
dolores, miedos, inseguridades, baja autoestima, ansiedades o cualquier
limitación.
El Rebirthing
no es una terapia propiamente dicha, no cura enfermedades, pero con frecuencia
se dan casos en los que se han resuelto de forma espontanea afecciones tales
como jaquecas, dolores de espalda, enfermedades respiratorias e incluso
depresiones profundas.
Mi experiencia
Como
apuntaba al principio, para mi el Rebirthing
significó literalmente un verdadero Renacimiento en el que desperté a una
realidad que siempre había estado delante de mis ojos pero que no veía. Años
atrás un amigo me habló por primera vez de Rebirthing,
pero no le presté más atención que la que le prestaría a algo curioso, a una técnica respiratoria más
que por el momento a mi no me interesaba (ni siquiera se me hubiera ocurrido
que alguna vez la practicaría). Aún no había llegado mi momento. Tiempo después
fue Leonard Orr el que me dijo que igual que un maestro, el Rebirthing aparece en tu vida cuando
estás preparado para la experiencia.
Pasó el tiempo y aquello
se olvidó. Yo seguí con mi vida tal y como la había conocido hasta entonces con
sus momentos buenos y otros no tanto, hasta que después de estar casi dos años sumido en una profunda crisis de la que no veía
salida posible y en la que mi vida no tenía casi sentido, respirar me salvó. Después
de haber buscado y no encontrado solución a mi estado, un buen día me levanté
de la cama y telefoneé a un amigo para preguntarle si conocía a algún renacedor
y me dio el teléfono de una renacedora que justo esa semana llegaba a España
desde Londres para dar varias sesiones. Inmediatamente llamé. Tenía la agenda
completa, pero supongo que percibió mi estado al oírme la voz y me citó a
primera hora de la mañana del día siguiente. Allí fui sin saber de que iba
aquello del Renacimiento y sin expectativas claras. Mel – así se llamaba la
renacedora, de origen brasileño – me entrevistó durante un buen rato y después me
dio unas instrucciones sobre como tenía que respirar. Me tumbé en una
colchoneta y estuve respirando durante una hora y media mas o menos. Cuando
terminé le dije que quería otra sesión y me volvió a hacer un hueco para el día
siguiente, con la condición de que no tomara nada para dormir (en aquella época
me había acostumbrado a los somníferos). Acepté a regañadientes y salí de allí
con una cierta relajación, pero aún me sentía confuso y dentro de un profundo
pozo oscuro. Al día siguiente repetí y durante la sesión hubo momentos en los
que noté como por momentos se me contracturaban las manos, los brazos y las
piernas, entonces Mel me sugería cambiar el ritmo respiratorio y aquellas
contracturas musculares se disolvían. Al terminar noté otra vez una agradable
sensación relajante pero me tuve que
conformar con no volver más porque Mel ya
no tenía más hueco libre en su agenda. Ya había “conocido” lo que era el Rebirthing, pero tampoco me había
solucionado gran cosa. Entonces el Universo me tendió una mano (eso pienso
ahora) y a última hora de la mañana me llamó Mel para ofrecerme un hueco que se
le había quedado libre por una reserva anulada. Ni me lo pensé, allí iba a
estar de nuevo, tumbado y respirando. Llegué temprano, 8 de la mañana, y como
ya habíamos hablado bastante los dos primeros días, el preámbulo fue corto. A
los pocos minutos ya estaba otra vez tumbado y respirando. Respiraba al
principio suavemente para pasar después a un ritmo más enérgico, hasta que
llegó un momento en que sentí como si todo el cuerpo me respirara. No sé cuanto
tiempo estuve así hasta que de pronto me invadió una gran tristeza y soledad a
la vez que comencé a llorar. Lloré y lloré, durante lo que para mi fue una
eternidad hasta que oí la voz de Mel que me decía “Eres inocente,…eres
inocente”, y poco a poco me fue invadiendo una sensación de calor, ingravidez, alegría,
paz y Amor, aunque al estado en el que me
encontraba no sabría darle nombre. Mis ojos permanecían cerrados, pero podía
ver un cielo estrellado y yo me sentía flotando en ese espacio. Empezó a sonar
el mantra “Om Namah Shivaya” muy bajito y así me quedé un rato, no se cuanto
tiempo pasó. Cuando por fin abrí los ojos, sequé mis lagrimas, que ya eran de
alegría y vi los ojos de Mel mirándome y sonriendo, para mi era como si viera
un ángel. Me dijo que me levantara y me acompañó al cuarto de baño para que me
mirara en el espejo. Aquello fue muy impactante, porque me costó reconocerme.
Mi cara, mis ojos habían estado escondidos durante años tras un muro de
culpabilidad, rencor y autodestrucción y
ahora estaban ahí relajados, pacíficos, diciéndome que todo estaba bien, que no
pasaba nada y que se había terminado el sufrimiento. Me despedí de Mel, salí a
la calle y aquello iba a más: tuve que mirar varias veces a unas macetas con
geranios y restregarme los ojos, porque veía una especie de aura alrededor de
las flores y las hojas, pero al cruzarme con la gente por la calle me ocurrió
lo mismo, veía como un aura alrededor de cada persona. Era como si hubiera
tomado LSD o algo parecido. Pero lo que había hecho era ¡RESPIRAR durante un
par de horas! Estaba por el centro de Sevilla, por la plaza de San Pedro y
sinceramente, al ver a las personas, cada una con su mundo, el tráfico en las
calles, las caras preocupadas, me daban ganas de gritar: ¡Todo está bien! ¡No
pasa nada! ¡La vida es maravillosa! Pero me contuve, me sentía uno con todo,
sonreía, porque mi sensación era que todo esto que veía y sentía lo había
tenido delante de mis narices todo el tiempo y no lo había visto. Era una gran
ironía, una gran broma y quería hacer partícipes a todos de aquello que yo
estaba viviendo. Quería decirles que sus preocupaciones, sus miedos no eran
reales, que eran un producto ilusorio. Cuando llegué a casa los primeros que
notaron mi cambio fueron mis hijos, que habían sobrellevado durante mucho
tiempo el estar con un padre depresivo, aunque no encontraba palabras para
explicarles lo que había experimentado. El primer sorprendido era yo. De pronto
me entró una gran curiosidad por saber que es lo que me había pasado, tanto es
así que comencé una búsqueda incansable para que mi yo racional encontrara una
respuesta a mi metamorfosis. Conocí el Curso de Milagros, devoré libros, asistí
a decenas de talleres de crecimiento, como los que híce con Leonar Orr y con la
que se conoce como co-fundadora del Rebirthing,
Sondra Ray y a los que pude mostrarles mi eterno agradecimiento por haberme
posibilitado conocer esta maravillosa técnica.
Ese
estado, que más tarde pude identificar como una experiencia mística o más
concretamente, una experiencia transformadora y estructurante de uno mismo, se
consigue mediante el Rebirthing, pero también con otras técnicas catárticas y
que se orientan hacia el desarrollo de la conciencia reflexiva (¿Quién soy
yo?), de la conciencia sobre el mundo (¿Porqué me relaciono así con los demás?)
y para favorecer el encuentro con nuestros limites existenciales (¿Qué sentido
tiene mi vida?). Es lo que el
antropólogo Josep María Ferigcla llama Experiencia
Activadora de Estructuras, que él abrevia con el acrónimo exaces. Durante el tiempo que duró la catársis tuve momentos de angustia, miedo, tristeza y dolor, todos ellos producto de la desestructuración de mi ego y su cadena de valores con sus apegos y ataduras. Es un tránsito que hay que afrontar y realizar para trascender un sistema que se ha ido organizando desde el momento mismo de nuestra concepción.
Para mi cambió todo, pero a la vez no cambió nada. Quiero decir que lo
que cambié fue el punto de vista desde el que a partir de entonces observé el
mundo, cambiaron mis creencias, o más bien, se me disolvieron las creencias
limitantes de culpabilidad, escasez y miedo y me acepté a mi mismo tal y como
soy, tomando conciencia de ello y a partir de ello, trabajando para despojarme
de toda la artificiosidad que la educación y las presiones sociales, familiares
y culturales han ido incrustando en mi esencia. El camino no es fácil, pero es
el único posible si mi deseo es sentir que vivo la Vida despierto y consciente,
lo demás es para mi vegetar y pasar por este planeta sin haber aprendido nada.
Esta claro que creamos lo que creemos.
Para terminar debo señalar que este estado me
duró un par de meses durante los cuales dormía tan solo unas tres o cuatro
horas diarias pero estaba todo el día
pletórico de energía y a diario iba tomando conciencia de mis reacciones automáticas, de mis mecanismos de defensa y de mis dependencias. Esto me permitió desvelar muchos filtros y creencias que distorsionaban cualquier visión objetiva que pudiera tener de mi.
Poco a poco fui tomando contacto con lo cotidiano pero sabiendo que tenía que redirigir mi vida, habia "renacido" y desde ese momento la manera de encauzarla era buscando mi esencia. La transformación que sufrí fue enorme, pero el peso de lo mundano con sus rutinas y costumbres adquiridas es aún mayor, por lo que si decidía afrontar la existencia desde un estado que se puede llamar "más atento, más consciente", tenía que estar alerta y adquirir una cierta disciplina diaria para volver al silencio interior. Aprendí a meditar y comencé a practicar yoga y poco a poco cambié por completo mis hábitos. Dejé cosas atrás y le di la bienvenida a muchas otras.
Se abrió ante mi un grandioso universo de herramientas de sanación, algunas de las cuales sigo usando hoy día y por supuesto, conociendo ya las posibilidades sanadoras del Rebirthing no dudé en hacer las diez sesiones pertinentes, ya con otro renacedor, y desde entonces lo practico en casa con regularidad. Y por supuesto lo aplico a muchos clientes o consultantes que así me lo solicitan o a los cuales considero que les puede resultar beneficioso.
Poco a poco fui tomando contacto con lo cotidiano pero sabiendo que tenía que redirigir mi vida, habia "renacido" y desde ese momento la manera de encauzarla era buscando mi esencia. La transformación que sufrí fue enorme, pero el peso de lo mundano con sus rutinas y costumbres adquiridas es aún mayor, por lo que si decidía afrontar la existencia desde un estado que se puede llamar "más atento, más consciente", tenía que estar alerta y adquirir una cierta disciplina diaria para volver al silencio interior. Aprendí a meditar y comencé a practicar yoga y poco a poco cambié por completo mis hábitos. Dejé cosas atrás y le di la bienvenida a muchas otras.
Se abrió ante mi un grandioso universo de herramientas de sanación, algunas de las cuales sigo usando hoy día y por supuesto, conociendo ya las posibilidades sanadoras del Rebirthing no dudé en hacer las diez sesiones pertinentes, ya con otro renacedor, y desde entonces lo practico en casa con regularidad. Y por supuesto lo aplico a muchos clientes o consultantes que así me lo solicitan o a los cuales considero que les puede resultar beneficioso.
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